La sin talla

Pasaron casi seis meses. No los vi pero los sentí. Desde aquel sábado que salí de la clínica con una pequeña compañera, hasta hoy, rodaron 159 días y ni tiempo me dio de contarlos.

Pero mira que pasaron cosas: una navidad trasnochada y sin alcohol, un fin de año que me agarró durmiendo, un año nuevo que me despertó amamantando, un cumpleaños sin estruendo, un carnaval disfrazada de abeja, una semana santa sin traje de baño y finalmente un mayo que me anuncia la vuelta al trabajo. Y he aquí donde caigo en cuenta de la situación que hoy me convoca.

Un reducido y desactualizado closet me obligó a visitar los abarrotados pero siempre bien ponderados centros comerciales. A continuación, narración en primera persona de la experiencia:

– Dos o tres jeans, unas tres blusitas, dos pares de zapatos y aunque sea una falda- pienso a grandes trazos en el inexacto inventario.

-Jum, blue jeans sin los buhoneros del Cementerio, ¡Dios mio! ¿Cuánto costarán?- acoto-  Bueno, veo primero los precios y mientras tanto compro unas blusitas-

-¿Existirá algo como blusas de amamantar?- Sí existen sostenes…. Pero no creo que las vendedoras me entiendan, sería algo así como “una que me pueda sacar el seno facilmente, pero que no se me vea tanto la tira del sostén, que me pueda poner con todo, ah y que me haga ver flaca”-

Mejor busco primero los zapatos y después veo.

Tacón, tacón, tacón. Después de año y medio sin tener que usar tacones, volver a las alturas me da una flojera… Bueno, medio tacón será! -Mi amor, lo que está llevándose son las botas, media pierna, preciosas, de cuero- me actualiza una vendedora.

-Ummmm, botas. Promedio de unas mínimamente decentes: 500 mil de los de aquellos-. Mejor sigo y le echo el ojo a alguna falda o vestido para combinar.

-Faldas con estas caderas que aún no vuelven a un tamaño admirable… Un vestidito ancho, pues, pa disimular. Que debería usar con los tacones que no he comprado. O con las botas de 500 mil. Mejor vuelvo a los blue jeans-.

¿¿¿Talla qué????? Será un L de LAAAARGE. ¡Dios! Mejor con número. Talla 14-16. Es decir el camino medio entre… dos tallas más que la mía!!!!! Bueno, tampoco es tan grave. Ya bajaré. ¿A dónde? ¿A la talla antes del embarazo, a la que está en el medio o a la que tuviste alguna vez cuando la medida no eran los meses de panza?

Olvidalo. Mejor me voy, me pondré la ropa que me quede, en ese camino medio de no estar embarazada, haberlo estado recientemente pero no tanto como para usar ropa de preñada. Algún día volveré a comprar con talla.