Un vestido nuevo

Una vez reconocida la incapacidad de agrupar suficiente tiempo libre como quisiera, asumo ante la opinión pública que poco a poco cumpliré con la tarea de darle un rostro propio a Sophisma, porque salió al ruedo en pañales pero ya está creciendo y necesita un vestido acorde con su personalidad.

Esperamos que los visitantes que pasen a verla entiendan que estamos en proceso de tomar medidas, cortar, peinar y maquillarla como se debe.

La niña está creciendo.

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Las mariposas

Las "mariposas" MirabalProbablemente algunos conozcan la versión cinematográfica de este libro, con Marc Anthony, Salma Hayek, Mia Maestro y un reparto que se queda en el camino de latinos y estadounidenses de origen latino. Es ese punto de estar “a mitad de camino” que para mí siempre se convierte en desventaja. Ese es el problema que tuve con el libro.

La historia de “En el tiempo de las Mariposas” se basa en la vida y asesinato de las hermanas Mirabal, heroínas dominicanas que libraron una lucha clandestina para derrocar al dictador Rafael Leonidas Trujillo, “el Chivo”, como lo llamaban. La autora consigue una historia de puro lomito: cuatro hermanas de personalidades fascinantes en un momento histórico único y convulsionado con un drama de la vida real que no necesitaba demasiada ficción para captar al lector. De hecho, el episodio y los personajes dieron origen a la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la mujer, el 25 de noviembre, fecha de sus muertes.

Mi problema es que creo firmemente que los temas latinoamericanos sólo tienen una forma sabrosa de ser contados, y eso es en E S P A Ñ O L. De resto, me queda un sabor a traducción chimba de película pirata en DVD. Eso me pasó con Julia Álvarez, que si bien es dominicana de nacimiento se fue a Estados Unidos desde los 10 años y cuando regresa a rescatar este episodio fantástico de la historia de su país, ha perdido el español como lengua madre y (ella misma lo anuncia al comienzo del libro) su español es tan malo que su texto original está escrito en inglés.

Pero aún así toma riesgos muy valiosos. Usa la primera persona desde la voz de los cuatro personajes principales, lo que significa que son cuatro primeras personas, alternándose constantemente. Además utiliza el recurso del diario personal, por lo que combina lo epistolar con las vivencias de las hermanas que cuentan la historia a través de su visión particular.

Una de las hermanas (Dedé) sobrevive y la autora recorre desde 1934 cuando son unas niñas y va hasta 1994 alternativamente, mientras va contando como crecen, se casan, tienen hijos, se meten a revolucionarias, van presas y finalmente el complot que las lleva a la muerte. Eso está muy bien logrado y por eso provoca terminarlo.

El aspecto femenino también es protagonista. La época histórica, el culto al ego y la relación abusiva y despreciable de Trujillo hacia las mujeres también se logra. Sin dejar de lado el retrato de un país que quedó embrutecido y pobre luego de tres décadas de régimen de este personaje tan oscuro.

Es un buen libro pero pudo ser un excelente libro. Por eso dije que tenía una relación amor-odio con él y su autora. Me gustó, pero todavía tengo un agrio sabor en la boca cuando me encontraba frases que buscaban un ritmo o un sonido que  solamente se hubiese encontrado en el sabor del español. Igual si se lo encuentran, leánlo, no van a perder su tiempo.

De nuevos periodistas y sociedad de comunicadores

(Nota previa de divagación): Esto de mantener “actualizado” un blog y ponerse serio y escribir constantemente para alimentarlo es más que un ejercicio de disciplina. En mi caso, esa palabra siempre me ha traído conflictos y mira que la he intentando aplicar a mi vida!!!

El caso es que lo que hoy me trae aquí es otro motivo. Digamos que es un metamensaje o una metareflexión sobre el periodismo y las nuevas formas de comunicación que obligatoriamente están ligadas a la tecnología y a lo digital.

Las escuelas y la literatura siguen llamando “nuevo periodismo” a un movimiento que se dio por allá en los años sesenta (suena más lejos de lo que es) cuyos estandartes son Tom Wolf y Truman Capote. Pero desde hace rato y con un cambio de siglo encima, habría que reconsiderar eso de “nuevo”.

También hablamos de “comunicadores sociales” cuando nos graduamos en las universidades. Es decir somos algo así como gente que estudia y se especializa en comunicar cosas a la sociedad. Sí, cosas. Porque no sabemos muy bien de qué se trata esto: si comunicamos como publicistas o como redactores de notas de prensa corporativas o estatales, o si escribimos en un periódico e incluso si lo diseñamos o si salimos bonitas/bonitos en televisión. En todos estos casos esgrimimos que SOMOS COMUNICADORES.  

Pero resulta que de todas partes vienen otros a comunicarnos cosas sin haber ido a esa universidad que tanto nos gusta recordar, y lo hacen de maneras cada vez más geniales, precisas y simples. Y ahí es donde pensé “o el término perdió sentido o el sentido es que nos apropiamos de un término demasiado grande y amplio”.

Me preocupé. Por unos minutos tuve la sensación de que envejecía rápidamente y me quedaba atrás en unas concepciones academicistas demasiado rígidas para seguir creyéndolas. Pero luego me descubrí a mi misma conectando links a través de google para leer sobre este tema y a la vez seguía el rollo que se armó en Irán con el cuento del twitter y como resultado lógico no se me ocurrió una mejor manera de expresar esto que a través del blog.

Y todo fue tan facil, tan familiar, tan propio de una sociedad de abrumadora y constante comunicación que me dije: “pule el estilo mija, este sí es el nuevo periodismo que dentro de poco no será nada nuevo, propio de esta sociedad llena de potenciales comunicadores, ponle corazón y escribe, escribe que algo queda”. Así que cerré el post, abrí el msn, actualicé el link del blog a través del facebook y me desconecté… por un ratico.