Monarquía criolla

Que semanita hemos tenido. Marchas, concentraciones, agarrones y gas del bueno es lo que ha llenado el ambiente. País engrinchado.
Después de este fin de semana, donde la protesta por la LOE agarró centimentraje en los medios -y más aún- en la calle ¿qué nos encontramos? El gran Miss Universo… Si señores, domingo para que los marchistas metan los pies en agua y se sienten a contemplar esas dos deliciosas horas de mujeres entaconadas con vestidos vaporosos en coreografías insólitas, dignas de equilibristas.
Pero para Venezuela no es cualquier programación dominguera. La laca y la lentejuela tienen mayor significado, es una cosa de honra, de idiosincrasia, de identidad.
Primer momento: de las 84, sólo 15 van pa’l baile. Llaman y llaman, 12, 13, 14 ¿¿¿¿y Venezuela???? Tranquila, la llaman de útlima pero está en el cuadro. Respiración general: ahhhh….
Segundo momento: 5 menos, sólo 10 que tienen chance de ponerse el vestido de gala. Y el de la venezolana, ya lo están planchando. Tranquilos….
Tercer momento: las 5 que van pa la foto. Ya de aquí pa’ lante no se muere ni Osmel ni nadie. La gran banda Venezuela está metida en el cuadro final. ¿Lo dudaban? Es como un Mundial de Futbol sin Brasil pero más sudoroso (sí, más sudoroso) y con peores traductores.
Momento final: Puerto Rico (una menos), Australia (chao contigo), Kosovo (claro, con ese moño), República Dominicana (ay papá) y….. la nueva Miss Universo: ¡¡¡¡¡Venezuela again!!!!!!!! (dice la voz del narrador, no la mía)
Cohetes, fuegos artificiales, aplausos, jolgorio: ¡Viva Venezuela nojoda! y demases abrazos fraternos se sintieron por doquier cual diciembre adelantado…
Esto era lo que necesitabamos. Es que Diosito nos conoce tanto que dijo: “Esto sí que les va a gustar. Dos seguidas”.
No más titulares de la LOE por hoy, no más marchas, ni agresiones a periodistas en la prensa. El gran titular y la gran foto es la, tan escandalosa como criolla, entrega de la corona universal de una venezolana a otra.
Esto si nos gusta. Hicimos historia. Con brincos y griticos, corona rodando por el piso, desfile con banda esperolada. Así somos nosotros. Por eso nos encanta ser tan buenos en eso.
Hoy el país amaneció sabroso, relajado, feliz. Es como una buena noche de sexo después de agarrarse por las mechas. Esa es mi definición de RECONCILIACIÖN.

El triunfo de las Susanitas

050302mafaldaSoy culpable. Sí, de casarme, de querer hacerlo y hasta de disfrutar la fiesta y la parafernalia. Antes de que esto se materializara yo luchaba con mis múltiples identidades de mujer independiente, soltera empedernida, estudiante intensa y femme fatale. Todas convivian conmigo en una felicidad absoluta pero en ningun momento descubrimos la presencia de esa Susanita que todas llevamos dentro.
La tipa se camufló tan bien que ni siquiera olfateaba sus suspiros por el vestido blanco. Luego descubri que la modalidad “Susanita dormida” es la más peligrosa…
Pero un dia salió. Se apoderó de las demás, las amordazó, las sometió y les dijo (a lo malandro) “¿saben qué? este es mi momento, !!!ahora o nunca!!!!”. Y pasó. Me envolví en una historia de flores y centros de mesa. De cortes de vestido y curas, prefectos y la gran foto con bouquet.
Esto viene a propósito de que asistí a una boda donde mi amiga irradiaba felicidad por los poros. La sonrisa hablaba del momento y asi me vi en las fotos de mi propia historia. Sin caerse a (grama) Eso es muy sabroso…
La gente, la risa, el momento, y en el mejor de los casos, el amor, flotan en el aire.
Sí, soy culpable. Lo reflexioné esa noche y lo expreso confesa. No importa en que termine la historia. No importa si es o no para toda la vida. Ni siquiera importa si te vuelves a casar, esa primera vez significa la esperanza, el triunfo de lo clásico sobre los tiempos modernos y la liberación femenina que todavia sueña discreta con el corset de novia.
Reivindico el triunfo de las Susanitas del mundo. Bien por ellas.