Estela y yo

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Mi invitada de hoy: Yngrid Yohanna Rojas, a la cual no le voy a agregar ni a quitar una coma. Les dejo esta perla.
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Desde hace unos años muchas personas, y cuando digo muchas no exagero, me comentan que “te han dicho que tienes un aire con Danielita Alvarado”, “Tienes un aire con la actriz esta, la que engorda y rebaja, con Danielita chica”, y así pues.

Siempre he tomado esos comentarios como un halago, debo decirlo, y siempre digo “ella tiene un aire a mí”, en alusión a que Daniela es más chama.

Me encontraba en Argentina, en plena Patagonia, cuando mi amiga y colega Paula Ramón me escribió por el chat, “ahora te decimos Estelita”, intrigada le pregunté la razón, pero me dejó con la duda. Ese día pensé en todas las posibilidades menos en la novela que actualmente protagoniza Daniela: Un esposo para Estela.

Creía que me decían así por Estelita del Llano.

Recién incorporada a mi trabajo en el diario Últimas Noticias, se me acerca mi colega y amigo Hugo Vilchez y me dice “qué más Estelita… es que eres igualita al personaje”.

Ahí me dije, “tengo que ver la novelita pues, a ver qué tal”. Claro coincidencias en el físico ya las habían visto, aunque en honor a la verdad creo que se quedan en un aire como bien la gente dice. Pero con esfuerzo y total honestidad debo reconocer que el personaje tiene algunas coincidencias conmigo, excepto el galán por supuesto.

Al igual que Daniela me encanta comer y el prototipo de cuerpo es muy parecido, y ahora después de tantas vueltas, voy a lo que voy. Ella, firme y convencida de que actúa bien. Y prueba de ello es que es una gordita de verdad, verdad (no como la parodia que se hizo en Rctv y que se llamó Mi Gorda Bella), muestra cada noche con altura un personaje con el cual además siento alguna que otra identificación.

El tema señores es, aunque a muchos nos cueste, una gorda de protagonista de novela. He escuchado muchísimos comentarios y todos guardan relación con la gordura de Daniela. Sólo Vilchez me ha dicho en varias oportunidades, “a la chama no le importa si está gorda o flaca. Ella actúa y punto”.

Sé que se trata de un tema que empieza a sonar trillado, pero lo normal son actrices como las que hacen de primas de Estela, unas flacas raquíticas (sí lo son, porque hay que ver que las pantallas de televisión cargan kilos) con unas tetas talla 38.

Intentan actuar pero están bien buenas. No quiero quedar como una feminista frustrada porque para nada lo soy, pero sí quiero rescatar que Daniela protagonizando una novela, está rescatando la importancia de las curvas de verdad. O, es que las gordas, ¿no son sexys?, ¿no se enamoran?, ¿no bailan?, ¿no van al cine?.

Ahí está la gordita Alessandra, sí la del programa Confidencias. La mayoría de mis amigos me han confesado que les encantaría como mínimo darle un beso a la gordita. Porque se sale del prototipo, puede ser. Pero definitivamente hay que avanzar hacia la aceptación de nuestra fisionomía tropical, a las caderas anchas, al cabello no siempre liso de peluquería, a una estatura promedio de 1,65, etc. Y no crean, es un discurso que me repito a diario. Como a diario debemos repetirnos todas las mujeres, que mestizas al fin, vemos a las misses sólo de la mano de Osmel. La mujer del metro, del carro, come, baila pegao y se permite ¿por qué no?, empezar dieta los lunes para abandonarla los jueves, porque en este país tropical una cerveza es más tentación que un cuerpo 90-60-90.

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