Morena pero…

Foto oficial Organización Miss Venezuela

Soy farandulera, eso lo sabe todo el que me conoce. Veo el Miss Venezuela, el Miss Universo, chismoseo sobre las pintas de las artistas, las misses y las modelitos que se dicen “presentadoras u/o animadoras”. Me divierte mucho ese mundillo pero como nunca se me apaga el ojo crítico (es algo así como el de Terminator) me doy cuenta de unas cosas que de verdad, verdaita me dan como dentera.

Resulta que he visto varias reseñas en prensa y televisión de un pequeño certamen que se llama “Miss rostro L´bel”, uno de tantos preámbulos para la noche más linda local. Parece que se realiza desde hace varios años pero hasta ahora es un evento más. Lo que noté es que este año ha destacado en la prensa porque la ganadora de este año resultó ser un “batacazo”, la niña que lleva la banda de Miss Amazonas.

Cito textualmente para que después no salga alguien a decir que este es un comentario malsano y resentido de quien escribe (para más señas: morena y regular como el 80% de las venezolanas)

Domingo 10 de octubre. El Nacional, Lirolayza Montilla: “Miss Amazonas es la primera morena seleccionada, aunque sí luce un rostro muy fino”. Por la manera en la que redactó esto parece que estaba hablando de una elección en Islandia. Imagínate… la primera morena seleccionada, algo insospechado e improbable en este país. Pero lo mejor es la segunda parte y pongo en negritas el aunque sí que utiliza Montilla. No sé si son ideas mías pero cuando uno dice “aunque” equivale a algo así como “a pesar de”. No sé, digo yo que la idea me sonó: aunque es morena tiene un rostro bonito. Qué extraña esa Miss Amazonas ¿no? Un ejemplar digno de analizar…

Pero lo que me movilizó a que yo me tomara la molestia de prender mi computadora un domingo y hacer este post fue cuando vi la reseña de “Nota Especial” que transmite Venevisión. La gerente de comercialización de L´bel le decía a las cámaras muy orgullosamente que Miss Amazonas había ganado  “por ser una morena, pero una morena muy bella”. Es una cita textual, lo juro por Osmel Souza y pueden buscarlo en internet, youtube y etc porque eso sí que te tengo yo: ¡seré morena pero no mentirosa!

Creo que a las niñas del Miss Venezuela y a todas las ramas empresariales que ganan plata a costilla de ellas hay que empezar por enseñarles la importancia del uso del lenguaje y qué tipo de mensajes emiten. Porque si yo fuera Miss Amazonas y cada vez que me felicitan por ganarme algo me condicionan la belleza en “aunques y peros”, los mandaría mucho al carajo.

Y si viviera en Suecia, Noruega, Islandia, Suiza y miles de etcéteras de los países nórdicos donde ser morena es una novedad y un plus de exotismo de verdad que no le prestaría atención a estos comentarios. ¿Pero aquí en mi propio patio? Señores ¿a que no saben qué? Les tengo noticias… No es una rareza ser morena y bonita. No hay nada que explicar ni especificar. Es lo común, demasiado diría yo. Tanto como para que me saque la piedra tener que escuchar que otros asumen y entienden lo contrario de manera tan “natural”. Cuidado porque los prejuicios no avisan y siempre se chispotean.

A discreción!

Recuerdo claramente la primera vez que entré a Fuerte Tiuna. Tenía 10 años. Fui con mi abuela porque a mi tío (su hijo menor) lo había agarrado la recluta. “Vaya pa’ Conejo Blanco”, le gritó a mi abuela uno de esos tipos que no le ven la cara a la gente ni porque sea su propia madre.

Mi abuela me tenía que llevar para todos lados porque descubrió tempranamente que yo tenía una memoria bendecida y le resultaba el mejor apuntador del mundo. Además se dio cuenta de que con el paso de los años, mientras más nerviosa se ponía más datos fundamentales se le olvidaban. Y como no podía equivocarse en este trance, me llevó pegadita a su bolsillo como siempre.

El cuento es por demás humillante. Los militares se jactaban de sus fusiles y de sus botas “pisamierda” (así le llamaban y ahora entiendo por qué) y atendían a la hora que les daba la gana a la interminable hilera de madres que buscaban a sus hijos para demostrar con todas las pruebas posibles que no debían y no querían ir al ejército.

Debo decir este preámbulo: de mis 5 tíos, cuatro sirvieron en el ejército. Pero el de este cuento era el único que había llegado a la universidad, logro que mi abuela no iba a dejar perder por nada del mundo.

Para hacer el cuento corto: mi abuela fue humillada cualquier cantidad de veces por patanes vestidos impecablemente y por puro antojo le mandaron al muchacho a Puerto La Cruz, con pelo rapado y demás para servir a la Patria, patria a la que ya servía porque estudiaba educación y aparte trabajaba desde los 16 años.

Desde ahí los militares para mí son una indigestión estomacal. Mi abuela que destaca por ser la persona más perseverante que jamás conoceré no se dio por vencida y a Puerto La Cruz fue a parar para buscar a su muchacho y después de semanas de hablar, jalar y hacer lo imposible, logró sacarlo, devolverse a Caracas y encaminarlo de nuevo a la carrera universitaria que terminó exitosamente. Por eso creo que la recluta es lo más parecido a estar preso sin antecedentes penales ni derecho a juicio.

Así que se imaginarán la simpatía que me produce esta sombra del registro militar. Antes de que alguien me haga la aclaratoria: SÉ QUE EL REGISTRO NO IMPLICA CUMPLIR SERVICIO MILITAR. También sé que ya no es obligatorio. Pero más o menos ¿con qué fundamentos mi vida como civil está condicionada a un listado militarista?

Risa me da que en este país donde nadie paga ni las multas de tránsito pueda existir una Ley en la que debo pagar 790 mil Bsf si no me inscribo en el registro. Jaja. Me río de tí militar que no podrás nunca con el irregular y desobediente civil.

Más risa me da que alguien pretenda que casi 15 millones de venezolanos nos pongamos al día de manera express para tener otro documento (inútil por demás) si ni siquiera podemos obtener decentemente los fundamentales. Pregunténle a la partida de nacimiento, a la licencia, al pasaporte y al monstruo Cadivi cómo les va en las oficinas.

Entonces me pregunto yo, civil por decisión y por derecho, ¿qué me va a garantizar el registro militar? ¿Menos burocracia? ¿Eficiencia en el resto de los procesos administrativos donde la presencia del carnet militar será una condición? ¿Desparecerá la corrupción gracias a que los militares (tan rectos ellos) serán una especie de aval de la vida pública?

Gracias por recordarme una vez más las razones por las cuales no tengo que pararme firme ante nadie. Y menos porque otro me lo ordene. Y mucho menos si no me infunde el más mínimo respeto. Por eso soy civil y me da la gana de seguirlo siendo sin tener un bulto de papel en mi cartera que me “dé permiso para hacer equis cosa”. Y lo seguiré haciendo a discreeeción… mía.