¡Fiesta, fiesta!

Cómo se celebra en este país. Es una cosa que me deja loca. El fin de semana me tocó ir a un rinconcito caraqueño reconocido por su infinidad de oferta fiestera: las piñaterías de la Plaza El Venezolano. Es algo así como el país de Alicia convertido en shopping center.

Qué lugarcito. Son varias cuadras donde las tiendas son una especie de nidos con personajes de papel maché y cartón que guindan como sentenciados a la horca pero con una amable sonrisa infantil. “Ven, cómprame y golpeame, te haré feliz”. El llamado es inevitable. No hay quien salga ileso de esa excursión a la alegría. Ni los papás que las compran, ni los muñequitos que emprenden el viaje final hacia el destripamiento.

Tengo que confesar que estaba un poco abrumada con tanta bomba y papelillo pero me sirvió para enterarme de varias cosas sociológicamente importantes:

1) El Chavo está de moda. Sí. Así mismo. El Chavo del 8. El que hicieron en los 70 y que nunca han dejado de pasar por Venevisión. El Chavo es “trendy” dicen mis amigos menores de 25.

2) Discovery Kids es la más grande moldeadora de identidad cultural de este país. Personajes insospechados son los protagonistas en las piñaterías.

3) Todo existe. TODO. Encontré algo así como “vaso decorador para brindis infantil” o “afiche 3D para la entrada” o “chapas con hologramas y el nombre de su niñito”.

4) Festejar es más importante que hacer mercado. Lo digo porque he visto escasez en los supermercados pero aquí la abundancia y la diversidad abruma. Como no eran suficientes los primeros cumpleaños de los niños ahora hay combos de baby shower, antesala al baby shower, post natal, hora loca de compromiso, hora loca de la boda, hora loca para despedida de solter@, hora feliz del divorcio, cumpleaños temáticos, aniversarios, espíritu de la navidad, navidad, fin de año y si conocieran las fiestas judías también le harían un “combo”.

5) Lo bizarro puede convivir felizmente. O si no díganme ¿cómo se explica que una piñata de cerveza o de una mujer desnuda cuelgue a centímetros de la cigueñita o los Power Rangers, Spiderman y Fresita?

Pero si usted es de las más resistentes (como yo) a hacer fiestas megatónicas porque no sabe ni hacer bien el círculo de la torta, o es de los que enseña que las comiquitas alienan la mente de los pequeños, o simplemente dice que “la masa no está pa bollo”, sepa usted la lección más importante que aprendí en mi expedición a este mundo: las piñaterías son como la muerte: aunque se resista, algún día todos vamos pa’ allá. La fiesta es parte vital de lo que somos.

Dale, dale, dale

Te presto mis zapatos

Zapatos tristes de Van Gogh

He andado en carro propio, mio, miito de mi propiedad. Me ha tocado echarme la ruta de esos monstros de autobús que le dan la vuelta completa a Caracas. Por supuesto mi ipod está lleno de canciones cabillosas gracias a lo que llamamos los caraqueños, la camionetica.
Uff y qué decir del Metro. Zoologico-El SIlencio-Plaza Venezuela-Ciudad Universitaria en hora pico (época a puntico de colapso). Pregúntenme la línea 1 y 2. Me la sé de atrás pa’lante y de qué color son las estaciones.
Casi contra mi voluntad también me ha tocado andar en moto y por supuesto que (mucho mucho) he andado a pie. Es decir que te conozco el asfalto en todas sus dimensiones y a los personajes que en el sobrevivimos.
Por eso me río cuando escucho que la ciudad es caotica. Ella es la caotica, nosotros no.

Hoy me desdoblo en cualquiera de sus personajes porque me he puesto todos esos zapatos. Esta es la comedia que somos:

Carro: (música de fondo y corneta a su máxima exposición. El semáforo cambia de verde a amarillo, de amarillo a rojo y el conductor acelera y frena en apenas dos centímetros que lo separan de su inmediato parachoque, ambos encima del rayado):

-“¡Muévete ague%$#&! o le vas a dar paso a todo el que venga!!!! Qué estás esperandooooo DALEEEE!!!-
-¡Y tú debe ser que tienes un seguro buenísimo! Cruzas por donde te da la gana y te das un postín!!!-
-Camionetero, métete que estás atravesado! Usa la parada y el cereeebro aunque sea una vez!- Chofer no es gente…-
-Malditos motorizados. Son una plaga y deberían matarlos a todos…-

Autobús: (música a todo volumen. Siempre a la izquierda aunque la derecha sea su carril. Siempre a toda velocidad aunque se para a cada rato “por donde pueda”. Siempre carga y descarga en el medio de la calle. Y aunque quisiera buscar las paradas no las vería porque Carro se estaciona donde sea y las bloquea):
-¡¡¡Mueve esa mie$#%&! o es que vas paseando!!!!-
-¡¡¡Taxista, quítate del medio o quieres cobrar tu seguro por pérdida total!!!
-Señora, váyase bajando aquí mismo rapidito-
-Atrás hay puesto, ruédense un pelo los que van guindados de la puerta-
-Cuidado al bajar con los motorizados. Son una plaga, deberían matarlos a todos…-

Peatón: (su música de fondo es el corneteo. No distingue entre el rojo y el verde del semáforo. Su filosofía es “dale que no viene carro”, aunque venga. Cuando se baja de Autobús no espera la parada y aunque Peatón 1 se haya bajado hace menos de un metro, Peatón 2 espera rodar unos centímetros más para quedar exactamente frente al lugar que le interesa):

-Señor, déjeme al cruzar pero un poquito más allá de la esquina-
-¿Usted pasa por la Urdaneta? ¿Y por la Andrés Bello? ¿Y por las Fuerzas Armadas? ¿Cuál me sirve pa llegar a La Hoyada?
-Apúrate vale, cruza rápido después del carro blanco-
-¡Animal, casi me atropellas! No ves que voy cruzando la avenida con un bebé!!!-
-Me bajé de la acera porque un motorizado iba por todo el medio. Son una plaga, deberían matarlos a todos…-

Motorizado: (música de celular en la pata e’ la oreja. Hace lo que quiere. Cuando quiere. Como quiere. Tiene una moto y cabe en todas partes. O hace que así sea):

-¡Co#$%&”! e la madre de todos los camioneteros! Me vas a lanzar el pote ese, no ves que voy pasando!-
-¡Mami estás sorda, no escuchas la corneta! Estás en el medio de la calle!-
-Epa taxista, quitate del medio. Da paso que tú no entras por ahí-
-¡La luz de cruces, animal! ¡AY si me atropellas en plena autopista!!!-
-Mija ¿no te sirven los retrovisores o los tienes puro de adorno pa’ pintarte?-
-Malditos choferes. No sirven pa’ nada. Por eso es que los matan-

Todos tenemos razón y todos tenemos la culpa. La difunta “ciudadanía” quedó por ahí en una calle. Muerta, tiroteada, atropellada y escupida. Pobrecita, la matamos.

Yo lo que quiero es ser Presidenta

Debo confesar que es uno de mis juegos favoritos. Así como muchos se imaginan con la estatuilla dorada del Oscar en la mano, felices y agradeciendo a su mamá, a su papá y a todos los perritos que tuvieron en la infancia, así mismo con pose, traje y escenario me imagino yo diciendo mi discurso de ascenso al poder: quiero ser Presidenta. Presidenta de la República.

Una vez armé con mi grupo de amigos de la universidad cómo sería mi posible círculo de confianza y a quién le daría cada ministerio (porque eso sí que te tengo yo como Presidenta: no he llegado al cargo y ya estoy repartiendo despachos). Al más romántico le daría Cultura, al aprovechador le tocaba Finanzas, a la organizada le asigné Planificación, a la más popular le di Comunicaciones y por supuesto al más radical y cortacabezas le canché Interior y Justicia. Mi equipo era maravilloso. Poco a poco coordinaba quiénes serían mis posibles candidatos para las alcaldías o gobernaciones aliadas para así darles mi respaldo con toda la maquinaria de gobierno, tal y como aprendí de mi antecesor y única referencia presidencial: Hugo Chávez Frías. Ah, porque hay que aclarar algo: no es que yo quiero ser Presidenta cuando sea más grande o por allá en el futuuuro. No, no, no. Yo quiero ser Primera Mandataria ya mismo, no tengo tiempo que perder.

Las razones son simples:

1) Gano un sueldo muy bajo

2) Quiero viajar por el mundo

3) Ser Presidenta está de moda

Que conste que esta última razón la expongo porque señala una tendencia y a la vez una oportunidad que lo hace posible. Pero tengo testigos que es una idea que se me ocurrió hace tiempo.

Lo que tengo que decir para mis posibles votantes es lo siguiente:

Como tengo 28 años y a Chávez le quedan (por lo menos) dos más, sería una candidata joven.

Soy madre e hija de madre soltera y nieta de abuela soltera. Y nos ha ido bien. O sea que sé como se bate el cobre sin tener hombres alrededor.

Soy parte de la clase media que-le-cuesta-un-mundo. De origen humilde comprobable y beso viejitas y muchachitos por gusto, no por obligación.

No le debo nada a los adecos ni a los copeyanos. Cuando nací ese daño estaba hecho.

Soy morena o afrodescendiente (como prefieran) y me dicen “negra” o “negrita”, así que no hay que buscar una para la campaña.

Trabajo desde los 20 años y he sobrevivido a punta de quince y último durante estos ocho que han seguido, sin noticias probables de alguna herencia multimillonaria de padre abandonador. Así que conozco de cerca lo que es la cesta básica.

Pero lo más importante: casi la mitad de mi vida he sido gobernada por el inolvidable e histórico Hugo Chávez, por lo tanto sé de primera mano lo que se ha hecho mal.

Sin más nada que agregar ni a lo cual hacer referencia repito: Yo quiero ser Presidenta porque con los hombres nos ha ido de la patada.