Tres

1, 2 y 3. Así empieza casi todo. Cuando uno se prepara para correr, cuando te vas a lanzar a una piscina o cuando vas a cantar cumpleaños feliz. También es la clave de todos los que comienzan a hacer algo en conjunto. A la cuenta de tres, dicen.

Para mi son tres años. El uno: novedoso. El dos: divertido. El tres: aprendizaje. Yo cuento tres y me parece mentira que esa enumeración tan breve pueda abarcar una vida. Ese es mi caso. La vida que di y la que me dieron. Otra vida que se cuenta en clave de tres.

Esa que cumple tres por primera vez cuenta: uno, dos y tres, muestran sus deditos. Sabe lo que significa y me lo explica como si se tratara de la fórmula más maravillosa y compleja del mundo. Y lo es. Son 1.095 días, 26.280 horas divididas en tres dedos. Ni Einstein hubiese podido con la ecuación.

Así que como buena competidora mi cuenta marca un hito importante: va por el 3… Preparada, lista…
Tomo aire y respiro profundo. Una pequeña mano me marca el conteo. Está lista para andar. Y yo con ella.

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