Cómo ser una niña

Oliviabailarina

Me encuentro yo ante el dilema común de todas las madres del mundo que tienen que resolver la cantidad de actividades agotadoras que ocuparán el tiempo de vacaciones de sus hijos, en mi caso y para ser más específica: le busco oficio a mi niñita durante dos meses.
Debo decir que a la mía le gusta el baile y la música por eso siempre las búsquedas apuntan hacia esos lados. Para la niña que fui, que no duró más de seis meses en ninguna disciplina artística, resulta una novedad enfrentarme a ese mundo.
“Mami, quiero bailar como Olivia (ver imagen de linda cochinita de cuentos con tutú) y hacer ¡taraaaan!”.
Bueno, está clara la tarea. Bailar y si tiene un tutú, mejor.
Comienzo por hacer una exploración googlistica de los posibles planes, lugares o academias que ofrecen clases de baile.

Dije baile ¿verdad? Ok. Hasta aquí estamos bien.
Encuentro como 20, descarto unos 10 por las exigencias de edades y entre los que quedan llamo a cuatro. Mi selección se reduce a aquellos donde pueda llegar con cierta facilidad sin cruzar el país o sin tener que salir cuatro horas antes; ah y por supuesto que no represente más de la mitad de mi salario.
Pero no contaba con el factor ADN criollo: las misses.

– Hola, estoy interesada en las clases de baile. Es para una niña de 4 años. Quisiera saber cómo es el sistema para inscribirla-
-¿Qué edad me dijo que tiene la niña?-
– Cuatro años-
– Si, está perfecta porque aceptamos niñas desde los tres años. Para esas edades tenemos un programa integral. No sólo ven clases de baile –
– Ah, que bueno ¿integral como? (en mi mente junto a la palabra “integral” aparecían ritmos, colores, desarrollo psicomotor, pues!)
– Bueno es integral porque ellas ven clases de baile pero también van a aprender modelaje, protocolo, pasarela y cómo arreglarse- (…si, déjenme repetir la parte en la que aprenden cómo arreglarse)

– … Ummm. Pasarela, modelaje ¿protocolo me dijiste? (me imagino entonces pequeñas geishas de cuatro años sirviéndole bandejas con licor a gordos babosos)

– Si, por supuesto. Se les enseña todo lo necesario para que aprendan a ser niñas

Juro por Simone de Beauvoir que fui decente y respire profundo. ¡Pero que va! los oídos me sonaron como un gon y no seguí escuchando.
Al fondo una retahíla de maravillas con escarchas y lentejuelas seguía aderezando la oferta para que mi hija aprendiera correctamente a ser una niña.

-…..-

– Aló ¿me escucha? –
– Aja, si. Bueno gracias-
– Pero ya va… Es que ni siquiera le he dicho el precio-
– No, no, ni se preocupe es que mi hija ya es una niña. Tiene cuatro años en eso-
Tuuuuuuuuu…..

¡Qué vaina con este país de misses! (con el respeto que me merecen).

Me quedo pensando en el tutú rosado. “Mama, quiero bailar como Olivia”.
Bailar. Danza. Arte. Un tutú. Palabras claves. San Google Tadeo, dame otros resultados.
Hago una nueva lista y comienzo a llamar de nuevo.

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