De feminismos y otras incongruencias (Carta de Eva Herbert)

Voy a reproducir en este espacio una carta escrita por Eva Herbert, compañera de la Maestría de Estudios de la Mujer de la UCV, de la cual ambas somos estudiantes. Eva es psicóloga, estudiante de postgrado y modelo. En una materia que cursamos escribió un ensayo sobre la historia de la moda y la relación con el desarrollo del feminismo por cada década, vinculando su experiencia en la industria de la moda y sus estudios de género. Pero parece que algunos feminismos son mejores que otros: que no te digan los hombres lo que debes ser como mujer, que te lo digan otras mujeres que creen saber lo que tienes que ser.   

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EL FEMINISMO PIERDE SU TIEMPO Y A UNA ALIADA

A Isabel Yekuana Martínez (Presidenta de INAMUJER), a su Consejo Directivo y a Eudis Josefina Pérez, Directora de Desarrollo Alternativo y Política Regional.-

Me atrevo a preguntarles con todo el respeto que se merecen si estamos en el siglo XXI: ¡Aún no me explico cómo me botaron de INAMUJER por ser modelo! Aún no concibo cómo despiden de su puesto de trabajo a una joven de 24 años que cuenta con: el currículum requerido, la experiencia y competencia profesional necesarias, excelentes calificaciones durante toda su formación académica (inclusive de postgrado), distinciones y méritos sobresalientes, los trabajos de publicación nacionales e internacionales requeridos, la madurez y el don de gente que se necesitan para acceder a un puesto de “poder”.
Como se podrán dar cuenta a lo largo de esta carta, son muchas mis dudas y pocas mis respuestas, pero en nada se debe a mi ignorancia pues como describí, considero que tengo los conocimientos y la valentía necesarios para plantearle mi inquietud a quien sea preciso. Lo que más inconsistencia tiene para mí es que se me argumentara como causal de despido que mi carrera de modelaje no coincidía con las políticas de INAMUJER, sobre las cuales me detendré brevemente. Cuando leo que entre la definición de este órgano del Estado está “ejecutar… la defensa permanente de los derechos de la mujer”, me detengo a pensar que mis derechos como trabajadora de la institución no fueron defendidos y por el contrario fueron violados. Luego, cuando mencionan “propiciar su acceso (el de las mujeres) a la justicia y su incorporación a las instancias de poder” me horrorizo porque fue absolutamente injusto mi despido y se me desincorporó vilmente de una instancia de poder. Sigo leyendo y vuelvo a escandalizarme cuando veo que su institución “tiene como finalidad realizar el seguimiento de las políticas públicas que afecten a la mujer en el campo de la salud, educación, formación, capacitación, empleo…” y me detuve ahí para cuestionar ¿realmente se está haciendo el seguimiento de esas políticas que afectan a las mujeres y que en mi caso particular afectaron mi condición humana y mi dignidad como persona que ocupaba un empleo? Pero, el asombro no fue soportable cuando leí en la misión de su institución que ésta era o es, promover “su participación protagónica (la de las mujeres) en los ámbitos político, económico, social, territorial e internacional”, participación que irónicamente se vio vedada cuando ingresaron en mis cuentas de twitter, instagram y facebook para descubrir que supuestamente soy “famosa” y por ende, no podía ser la Coordinadora del Centro de Atención y Formación Integral de la Mujer (CAFIM San Bernardino), pues no podía figurar en las vocerías que aparentemente son más públicas que las de la ministra, debido a que trabajaba para marcas capitalistas.
Ahora bien, me atrevo en mi osadía a preguntar ¿quién puede ser total y absolutamente socialista en un país que aún es capitalista? Discúlpenme si las y los ofendo porque, no sé si realmente existe alguien en este país que no coma alimentos de empresas capitalistas, no vista indumentaria de marcas capitalistas, no se transporte en medios fabricados por grandes transnacionales capitalistas o no se medique con prescripciones de laboratorios capitalistas. En tal sentido debo explicar que aún no ha existido la marca socialista que solicite a una modelo como yo para promocionar sus productos, de lo contrario podría considerar trabajar para ésta. Y al respecto, se desmayarán las “supuestas feministas” porque el cuerpo de la mujer no debe ser usado para ningún medio mercantilista. Pero, ¿alguien me ha preguntado si quiero o no quiero hacerlo? Si algo me ha enseñado el feminismo en todo este tiempo es que ¡con mi cuerpo hago lo que me venga en gana! y mis estudios relacionados con subjetividad y corporalidad femeninas, con perspectiva de género, así lo han reafirmado.
Quisiera seguir creyendo que ustedes son incapaces de juzgar a una mujer víctima de violencia por haber permitido ser golpeada o que son capaces de darle un puesto de trabajo a una prostituta, pero hoy lo pongo en duda. Así como me pregunto si el feminismo o su “supuesto feminismo”, que no es más que reivindicar los derechos de las mujeres y su participación social, es un feminismo hipócrita que no genera igualdad de oportunidades y por el contrario, rechaza a las mujeres que somos diferentes. De ser así, me gustaría se me notificara y así aprovechar mi larga juventud para dedicarme al modelaje que tanto me apasiona o a cualquier otra área de trabajo que me invente, pues mis aspiraciones estaban centradas en el trabajo por y para las mujeres, y éstas fueron cercenadas.

Este atentado al trabajo, se suscitó porque me ausenté dos días de mi puesto de trabajo con permiso notificado y previamente aprobado por las instancias correspondientes, para trabajar con el Grupo Ferrara (compromiso adquirido antes de tan siquiera pensar en trabajar en su digna institución) ¡Qué lástima saber que ellos me trataron con cariño y que ustedes me desecharon como se ha venido desechando a lo largo del devenir histórico a las mujeres de los puestos de trabajo por estar embarazadas, por no ser tan rápidas o fuertes como los hombres, o por el simple hecho de ser mujeres!
Lamento tanto que se me haya negado esta oportunidad que tanto anhelaba y que tan feliz me hizo la semana que allí estuve. Esta protesta no es por mí sola, es por todas esas personas que se quedan calladas y que por miedo a no poder trabajar más nunca en la Diosa Administración Pública son capaces de aguantar lo que sea. Yo no soy conformista, yo tengo otros ideales y otras convicciones, una crianza y una educación que valen oro y que no pienso desperdiciar quedándome callada mientras me humillan, me discriminan y me vejan simplemente por el hecho de ser modelo. Y es que como decían Sarrió Maite, Ramos Amparo y Candela Carlos “los obstáculos que entorpecen e impiden el desarrollo profesional de las mujeres son tan tozudos y difíciles de cambiar como lo es el poder en sí mismo”. Quisiera creer que esto no está pasando, pero preciso que una vez más nos encontramos con lo que irónicamente reflejó en 1986 el Wall Street Journal en los Estados Unidos, el famoso “techo de cristal” que las verdaderas feministas se han dedicado a combatir. Todo esto, a causa de que no importa cuán feministas digan ser, bajo la lógica del amo y el esclavo hegeliana, mientras ustedes miren desde la mirada del amo, serán oprimidas y nos seguirán oprimiendo a otras. Por último, asumo que esto es una advertencia para todas aquellas que son o quieren ser modelos, para que ni se les ocurra querer tener trayectoria política, porque como se me aclaró, ambas cosas son imposibles, al menos según quienes dirigen INAMUJER. Aparentemente, las modelos estamos rompiendo los preceptos morales de algunas personas y sólo podemos destacar en las pasarelas, comerciales y revistas, porque no importa cuánto nos cultivemos académicamente, nunca figuraremos en puestos de poder.
Como decía mi adorada Simone De Beauvoir “el estereotipo sigue reinando supremo”, impregnando nuestra cultura venezolana y actuando como obstáculo para el crecimiento de nuestra nación, y me atrevo a decir que mientras las instituciones del Estado estén dirigidas por personas como las que me botaron, así seguirá siendo. Pueden seguir diciendo libremente que las modelos son brutas ¡total!. Nos restan los espacios para crecer intelectualmente mientras se los otorgan en bandeja de plata a Susej Vera, Antonio “El Potro” Álvarez, Winston Vallenilla, entre otras personalidades que aparentemente sí tienen el mérito de destacar en el ámbito de la política y el entretenimiento ¡Felicidades a ese nuevo feminismo poco sororal que se gesta y que me resta! Me retiro dignamente.

Atentamente,
Eva Herbert

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