Fiesta en el spa

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Los grupos de chat de “mamás del colegio” pueden desequilibrar al más pintado. Podría decirse que son un mal necesario porque para gente como yo (la rara) se convierten en una fiesta del té donde debo filtrar las barrabasadas que de verdad verdaita quiero decir desde mi corazón.

Pero si lo veo por el lado positivo también funcionan como termómetro de las cosas que pasan en el mundo, en otros mundos, a los que jamás llegaría por causa propia. Por ejemplo: la celebración de los cumpleaños.

El cumpleaños de un niñito-niñita del entorno es un medidor. Mi hija cumple años en el último mes así que paso once meses de parque en parque, de salón de fiesta a piscina, de meriendas, rumba y guagancó.

Yo soy gente de festejar. Me encanta la fiesta, la bulla, la comida, inventarme una excusa para reunir a la gente que quiero. Y como me encanta celebrar lo hago cada vez que puedo. En ese punto no le negué nada a mi muchachita, a quien también le encanta una fiesta, y si es la de ella tres veces mejor.

Pero como soy víctima de ese invento multimedia que son los grupos de mamás, la realidad (esa, la de los mundos paralelos) se me estampó en la cara.

-¿ De qué es la fiesta de la niña?-

– De Frozen-

– ¿Y por qué no le haces una fiesta temática?-

-Frozen es el tema ¿eso no es temático?-

-No. Me refiero a algo más original. Yo le voy a hacer la fiesta a la mía en un spa-

-…-

– ¿Nunca has averiguado?

– ¿Un spa? ¿Tienes otra hija? ¿Una adolescente?-

– ¡No vale! ¡Jaja, a la niña! Eso está de moda y a ellas les encanta. Organizas una lista de amiguitas y las llevas a un spa especial para niñas para que pasen la tarde allí y las maquillan, le arreglan las uñas, le hacen masajes…

-Masajes… Tienen 6 años ¿Qué estrés puede tener alguien que va a cumplir 6 años?-

-Jaja, ay chica. Es divertido. Van toda la tarde al spa y juegan a ser grandes, esa es la fiesta.

-Ah, bueno… Ehhh, no-

Mi cara de doña fue insuperable. No puedo creer que la diversión de los 6 años sea relajarse. No. ¿Y qué pasó con ensuciarse, con comer cosas que se cayeron al piso, con destruir los pantalones, con poner asquerosos los zapatos? Mi hija se pone mis tacones para chancletear por toda la casa y me echa a perder la pintura de labios porque se maquilla mal. Esa es la gracia. Juega a ser grande porque es pequeña.

¿¿¿¡Qué tiene de malo sudar!???

Los momentos más felices de mi infancia fueron con mugre. No hay manera de que me parezca bien que una niña celebre sus 6 (se lee seis) años de vida con pepino en la cara, en esa piel perfecta de quien tiene ¡6 AÑOS!

En honor a mi curiosidad le pregunté a mi hija si sabía lo que era un spa: “¿un espá? Sí, es como algo de espaiderman”.

Respiré en paz. Mi hija tendrá una rebatiña de niñitas y niñitos ensuciándose al aire libre, y sudarán, y comerán chucherías y perros calientes y cumplirá 6 años haciendo lo que se merecen esos 6 años.

Esa cosa sucia y empalagosa que es la diversión y que la gente retiene para siempre en su memoria cuando de adulta tiene que ir a relajarse en un spa.

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