En defensa de las palabras (y del autoestima)

espanglish

Ser una palabra es difícil. Imagínense lo que implica su razón de ser: la precisa, la que denomina lo abstracto, la que da en el clavo con esa idea que cada quien construye de manera diferente en su cabeza.

Sí, definitivamente ser una palabra es difícil, así que me dedico a cuidarlas para vivir de ellas dignamente. Me gustan las palabras de todo tipo: las rimbombantes, las groserías, las criollas, las ajenas y uno de mis placeres favoritos es repetir la sonoridad de palabras en otros idiomas: me encanta como suenan sunshine, uscita, fiancé, chuva. 

Pero hoy he decidido salir en defensa de otras palabras. De las palabras del hermoso, complejo, y bien dotado español, castellano o si prefieren nuestro idioma en código venezolano.

Hace unos días asistí a un taller sobre storytelling. Yo -sin necesidad de usar el traductor de google- entendí que era sobre contar historias. Pero como no decía narrar ni contar por ninguna parte fui a enterarme de qué iba la cosa. El facilitador -una persona muy agradable, brillante y preparada- se presentó a través de un larguísimo cargo que tenía en una misma oración las palabras CEO, manager, branding, experience, content.

Confieso que me sentí apabullada por lo impactante que suenan las sílabas SI- I- OU junto a una importante cantidad de yeis y de brans. Gracias a Dios atajé en la punta de mi lengua un apenado viiirga. En perfecto criollo, pero calladito.

Durante las siguientes tres horas la presentación e intervención de la mayoría de los participantes estuvo repleta de researchs que habían leído en papers, que explicaban cómo la branding experience dominada por los grandes CEO del marketing habían definido qué era lo más trendy en el management content a través del storytelling. Llegué a la conclusión de que el taller sí era para aprender a narrar y a utilizar el lenguaje en función de lograr excelentes contenidos desde la habilidad primaria de la humanidad: narrar, contar historias.

Pero todo era tan fancy que llegué a un punto en el que pensé ¿será que tengo que empezar a decir palabras cool para probar que también aprobé mi cursito de inglés onlaaain? Yo entendía cada palabra de lo que estaban hablando pero sin ninguna necesidad tuve que ponerme mentalmente una especie de subtítulos.

Les aseguro que todas esas palabras tienen una colega en español, bañadita y peinadita, lista para entablar una conversación de altura entre profesionales.

Ojo, el inglés y yo somos altos panas, since 1998. Todos los días canto unas cuantas cancioncitas en un inglés bastante decente, identifico un OMG y LOL cuando lo veo, y prefiero las series y películas en su idioma original porque me revienta encontrarme:

– Fuck = qué chingada

– I like this boy = venga, me gusta este tío

El punto es que no entiendo cuál es el prurito y la creciente tendencia de sustituir las útiles y precisas palabras que ya tenemos en español por las mismas en inglés para que suene más “pro”. La “marca”, la “experiencia” y la “tendencia” no tienen nada de que avergonzarse. Son muy dignas ellas.

Ah, y en serio… ¿cuál es el problema con ser un director, una gerente, un jefe?

Créeme: tu mamá va a estar igualmente orgullosa cuando lea debajo de tu Antonio, Fernando, Elisa, Carolina o Cecilia que eres “director/a ejecutivo/a” o “presidenta/e” de X empresa. Y te aseguro que con esos cargos yo también soltaría un honorable viiirga.

No satanizo nada. El lenguaje está vivo, crece cada minuto y soy partidaria de incorporar lo mejor (y yeah fuck, lo peor) de otros idiomas porque un croissant no es un cachito.

Pero me encuentro muchas veces con esta necesidad de demostrar que sé mucho más porque me lo sé en inglés. Siento que estas espanglishadas sin razón responden a un sutil desprecio por nuestro idioma, que les aseguro, tiene todos los juguetes.

Así que en defensa de las palabras y del autoestima, por favor, no eres menos porque estés en tu idioma original. El español también juega en las Grandes Ligas. Y aunque un poquito de inglés no le hace daño a nadie: ni tan calvo, ni with two wigs.

 

 

Anuncios